Inseparables Ennio Morricone y Sergio Leone / por Luis Manuel Pineda

   Cuando en 1964 un equipo de rodaje monta sus cámaras en Hoyo de Manzanares (Madrid), donde se encontraba “Golden City”, desaparecido poblado de rodajes, nadie pensaba que se iniciaba una revolución en dos facetas dentro del mundo del cine: en la realización y en la música. Modifica la forma de filmar y crea un tipo de western, el espaghetti western, en principio denostado. El culpable de todo esto: Sergio Leone. Y el que reinventa las bandas sonoras, incluyendo elementos hasta entonces inimaginables, es Ennio Morricone. Los dos nos mostrarán otra manera de hacer y de entender el cine.
    
    Roma vio nacer en 1929 a Sergio Leone. Siendo muy joven empezó a trabajar en el mundo cinematográfico de la mano de Vittorio de Sica y en las grandes producciones americanas rodadas en Europa como Quo Vadis o Ben Hur. Pero este mago y polifacético director, guionista y productor tras rodar el Coloso de Rodas (1960),  sustituyó a Bonnard en Los últimos días de Pompeya (1959) y a Aldrich en Sodoma y Gomorra (1962), aunque no apareciera como director en ambas. Rueda Por un puñado de dólares (1964), donde coincide por vez primera con su amigo de la infancia: el inigualable Ennio Morricone, el que para mi humilde opinión es el gran dinamizador de la música del cine. Esta película es la primera de la trilogía del dólar con La muerte tenía un precio (1965) y El bueno, el feo y el malo (1966).

    Ennio Morricone también nació en Roma, pero lo hizo un año antes, 1928. Comenzó componiendo piezas para orquesta en 1946. Años más tarde, en 1961, llegaría su primer trabajo para el cine. No hay duda de que después de él la forma de componer bandas sonoras encuentra caminos insospechados.

    Su complicidad a la hora de acompañar las imágenes de su amigo Sergio hace que el resultado dé lugar a algo mágico. Si, como ya se sabe,  una buena banda sonora ayuda a que una buena película se convierta en una gran película,  las grandes bandas sonoras llegan a destacar sobre el proyecto fílmico. En realidad con estos dos insuperables este no es el caso. Las imágenes plasmadas por Leone están interpretadas al milímetro de metraje por esas piezas frescas, impactantes, absolutamente fantásticas de Sergio, mimetizándose hasta el extremo, haciendo que no se puedan separar las unas de la otra. Yo suelo decir que es música que se puede ver e imágenes que se pueden escuchar. Hasta este momento toda la cantidad de sonidos que Morricone adapta a sus composiciones castañuelas, ráfagas de aire, solos de trompeta brutales, órgano, todo tipo de elementos de percusión, voces operísticas, coros... y sobre todo, los silbidos, flautas encajadas en la pieza con resultados espectaculares, una cascada de música que te hace vibrar...  resultan completamente novedosos e inolvidables. ¿Quién no recuerda en Hasta que llegó su hora (1968) la escena de los créditos iniciales? Son diez minutos impactantes en los que no hay música, propiamente dicha, y el silencio se rompe por ruidos, y nunca mejor dicho. Sí, todo se reduce a ruidos, a voces guturales, a puertas que golpean, a gotas de agua, al chirrido de un molino... Sin duda se mantienen en nuestras mentes porque te sumergen en la tensión del momento. Otra caracteristica que impacta es la variedad de piezas que un mismo largometraje lleva consigo. Hasta tal límite que esa diversidad imprime a cada personaje  su propio tema, que le acompaña durante toda la película, y realiza una especie de efecto inmersivo, ese del que tanto se habla ahora. Quedan las melodías del hombre de la armónica, el tema de Cheyenne o el de la protagonista de la  película. 

   No puedo omitir las bandas sonoras de la trilogía del dólar, hitos del séptimo arte. Incluso la película que a Leone menos le gustó, Agáchate maldito (1971), tiene una maravillosa música de su amigo Morricone. Esta simbiosis, esta fusión se dio  en las composiciones de los filmes que dirigió Sergio y en las que únicamente produjo. En ellas también se pueden encontrar grandes temas en películas de spaguetti menores como Mi nombre es ninguno (1973) o El genio (1975). Y así, en una compenetración perfecta, llegarán a Érase una vez América (1984); memorable, célebre película, de casi cuatro horas de duración, donde una vez más el maestro realiza una banda sonora irrepetible para el film póstumo de Leone. Ennio Morricone, además de original, y de ser un excelente músico, fue un compositor infatigable, firmó más de quinientas obras entre partituras para orquesta y música para el cine, pero esto es otra historia y la retomaremos otro día. 
                               

HASTA QUE LLEGÓ SU HORA       
https://www.youtube.com/watch?v=_imiq1YitQ8

POR UN PUÑADO DE DÓLARES
https://www.youtube.com/watch?v=fDGWrz3WBzU

LA MUERTE TENÍA UN PRECIO
https://www.youtube.com/watch?v=29FndOW2w1E

EL BUENO EL FEO Y EL MALO
https://www.youtube.com/watch?v=T88OMAEjum8&list=PLUHMX-QUXhnpavxxF-c9btl8D4KwE_UT7&index=6

AGÁCHATE MALDITO
https://www.youtube.com/watch?v=t8DzB090GG4

ÉRASE UNA VEZ EN AMERICA
https://www.youtube.com/watch?v=LaZFLkR6fVU

EL GENIO (DOS COMPADRES Y UN POLLO)
https://www.youtube.com/watch?v=iD3-HG6gwRk

MI NOMBRE ES NINGUNO
https://www.youtube.com/watch?v=G4MDNlQQGYo&list=PL91BD2D320CFEF284&index=5

 

Redactor:
Luis Manuel Pineda